El Centenario (1953) de Augusto Monterroso


Riqueza de sentido de mímesis, desde luego sin abusar, es lo que hubieran opinado en mis vespertinas clases de Narrativa en la PUCP. En "El Centenario" encontré un bonito universo construido y expuesto a manera de crónica; estilo narrativo que si bien fue concebido para referir a hechos históricos, en este caso expone un suceso que inicialmente tiene pinta de realidad objetiva, luego toma tonos metafóricos y finalmente parece convertirse en una fábula.
"El Centenario" deja la imagen de un sujeto con tal afición por el dinero, como su misma altura y que terminan siendo la causa de su propio fin. Es un bonito cuento, te atrapa, y puedo apostar que lo que encontraste al final fue completamente inesperado. Solamente después uno se da cuenta de cómo el relato había sido alimentado de principio a fin con sutiles indicadores. El desenlace otorga al cuento ese tono de ficción cautelosa con que se encubre una verdad.
Monterroso hizo una crónica hasta el punto en que lo que parecía insólito termina siendo la causa de la muerte de Orest Hanson. En "El Centenario" lo mimético es claramente reconocible, me refiero a lo involucrado en "lo que fue el personaje". Lo poiético se aprecia más en la parte final del relato, que es cuando los pequeños detalles de la narración y el título cobran sentido, o como diría Platón: "la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser". Encontré en este cuento una entretenida manera de recordar los conceptos de mímesis y poiesis.

El Eclipse (1959) de Augusto Monterroso

“…que el dios de los españoles no les da nada a los yndios y asi nole deben adorar sino a sus malquis y guacas porque estos les dan aumentos de yndios chacaras y lo demas y aunque el s[eñ]or obispo les quemo algunos malquis e ydolos los deben adorar y aser sachrificios porque las almas destos dichos viben son ynmortales y bajan al sachrificio que les hacen sus hijos.”[1]
Este cuento de Augusto Monterroso lo leí hace ya varios años atrás, cuando era niño, pero siempre lo recuerdo, quizá por ese súbito e inesperado final. Hace poco, lo encontré entre mis libros viejos y, sin expectativas de volver a emocionarme lo leí nuevamente. Sucedió entonces todo lo contrario.
"El Eclipse" se compone de una secuencia temporal lineal, es breve, pero lo encuentro bastante significativo por su relación con la época de la conquista. Además, hay un tratamiento del mensaje que hace que el relato vaya más allá de la misma historia.
Fray Bartolomé es la figura que representa lo más alto de la erudición en la cultura dominante, pues eran los religiosos quienes tenían la importante labor de la "transmisión cultural" por parte del reino español hacia los nativos de estas nuevas tierras. Esta "difusión cultural" derivaría, sin embargo, en un avasallamiento de la cosmovisión encontrada, claro ejemplo de ello son las persecuciones y extirpación de idolatrías llevadas a cabo a inicios del XVII. No es gratuito que en el cuento Monterroso mencione que dicho personaje, luego de verse perdido y resignado a morir dentro de esa implacable selva Guatemalteca, recuerde haber sido felicitado por Carlos V. Se trata pues de un personaje que representa a la cultura occidental tradicional, al pensamiento aristotélico y cartesiano.
El encuentro de Fray Bartolomé con el grupo de indígenas y el intento de engañarlos mediante la supuesta superioridad de conocimientos nos llevan al estupendo final del último párrafo. Haciendo uso de una elipsis, ese desdén hacia la cultura americana se derrumba y queda evidenciado un conocimiento profundo del universo por parte de los nativos. Fray Bartolomé claramente termina siendo sacrificado por los indígenas, en parte supongo por el intento de engaño y además por la necesidad de llevar a cabo el ritual de adoración a los dioses.
[1] Citado del testimonio de Hernando Hacas Poma, publicado por Duviols (1986: 143) y Huertas Vallejos (1981: 107, f.9v).